Valencia renueva la Gran Vía Marqués del Turia y evitará 500 toneladas de CO2 anuales

Las obras de reasfaltado de la Gran Vía Marqués del Turia concluyen antes de lo previsto: 22.126 m² renovados y un ahorro de 500 toneladas de CO2 anuales.

Marta Ferrandis Bataller
· 3 min de lectura

Las obras de reasfaltado de la Gran Vía Marqués del Turia han concluido antes de lo previsto. La actuación, que ha costado 1,24 millones, incluye pavimento fonoabsorbente que reducirá el ruido y las emisiones.

La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, acompañada del concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha visitado este jueves la finalización de las obras de reasfaltado integral de la Gran Vía Marqués del Turia. Los trabajos, ejecutados antes del plazo previsto, han renovado uno de los principales ejes urbanos de la ciudad después de más de tres décadas sin una intervención de este tipo.

El proyecto, adjudicado a Pavasal por 1.240.614,21 euros, ha abarcado 22.126 metros cuadrados de calzada en el tramo entre la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia de la avenida del Reino de Valencia con la calle Ruzafa. Además, el Ayuntamiento ha destinado más de 1,8 millones de euros a modernizar las infraestructuras de la vía, incluyendo la renovación de la red de saneamiento, que supuso una inversión superior a 646.000 euros.

“Esta era una actuación necesaria en una de las vías más transitadas de Valencia. Hemos querido utilizar un pavimento más seguro y sostenible para mejorar la calidad de vida del vecindario”, ha señalado Catalá durante la visita. La alcaldesa ha subrayado que la remodelación “no solo renueva el asfalto, sino que aporta más seguridad, reduce el impacto acústico del tráfico y hace de la Gran Vía un espacio más confortable y habitable”.

El nuevo pavimento fonoabsorbente permite rebajar hasta 10 decibelios el ruido del tráfico y reducir hasta un 20 % las emisiones de CO₂ vinculadas a la circulación. Catalá ha destacado que, con las diversas actuaciones en marcha, la ciudad instalará más de 130.000 metros cuadrados de este material, lo que supondrá un ahorro cercano a 500 toneladas de CO₂ al año.

La renovación ha eliminado grietas, fisuras, hundimientos y oquedades del pavimento anterior, cuyo deterioro afectaba a la circulación y al confort acústico. La nueva capa de rodadura mejora la adherencia y refuerza la seguridad para vehículos y peatones. En el carril bus se ha empleado asfalto convencional por razones técnicas, ya que las frenadas y arrancadas continuas de los autobuses pueden dañar la mezcla fonoabsorbente.

Los trabajos han incluido también la renovación de rigolas, imbornales y sistemas de drenaje para corregir puntos hundidos, evitar charcos y facilitar la evacuación del agua de lluvia. La actuación comenzó tras el curso escolar y se organizó por fases para reducir las molestias a los vecinos.

Con esta intervención, el consistorio continúa su plan de modernización del espacio público, priorizando materiales que reduzcan el impacto ambiental y mejoren la calidad de vida en los barrios.

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